Hoy fui al cine con Tamara, Ivonne y papá. Entramos a ver La vida en rosa, mejor conocida como La Môme o la vida de la cantante francesa Edith Piaf. Comienza como cualquier otra película biográfica, su infancia, bastante jodida por cierto, sus tropiezos, el inicio de su carrera, la cúspide y la inevitable caída. Sin embargo, por primera vez sentí un repudio gigante hacia la protagonista. Lo siento Edith Piaf, pero no te soporto. La película está excelente, pero a ti no te soporto. Y sé que no fue su culpa, fueron circunstancias y lugares recurrentes (reitero, re jodidos), así te tocó y no hay de otra chère Edith... Una vida sin amor, sin sustento y sin sentido. Una gran voz, que sólo sabía cantarle al dolor. Vacía, una cajita de resonancia que no llega al eco. No es simpatía querida, sino compasión. La culpa no fue suya, rien de rien, je ne regrette rien. E hiciste bien.
Ok, I must admit it. First time I saw Trainspotting was when I was just 13, in my friend's house, with her little 5 year old brother running around and asking us why the guys on the TV were naked. Today, I watched it again, finally, no little kids or awkward situations. An impressive soundtrack and a beautifully painful plot. I thought this fragment was outstanding, wonderful and extremely bizarre. But in the end, perfect.