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Límite

Ayer llegué a mi casa medio desolada (era más bien racha de cansancio) y lo único que pensé todo el camino eran estas dos intertextualidades:

Good news/bad news: la literatura no es equivalente a la vida.

Y

...half of the time we go, but we don't know where, we don't know where...

Pensaba en cuál de las dos usaría como facebook status. No sé francamente el por qué pensaba en eso. A veces me gusta suponer que hay alguien que tiene tiempo para descifrar todas esas pequeñas claves que le insertamos a nuestras pseudopersonalidades cuando tenemos ratos de ocio para codificar el sentimiento en vez de tratar de ordenarlo. En fin, Isaiah Berlin me dijo que soy hija del romanticismo.

Hoy en mi clase de literatura mexicana, mi maestra mencionó eso de la literatura, casi idéntico, quizá y con una variante en alguna preposición, pero el 90% de la sintaxis era la misma. Todo esto a raíz de un comentario que hice con respecto a los galanes de Clemencia. Porque, es verdad, para mí desde el principio del libro se me hizo que Enrique Flores era DEMASIADO BUENO. Acto seguido, la gente se rió y Mariana (mi maestra) hizo alusiones a mi educación sentimental. Lo siento, es verdad. Siglo XIX all the way en cuestiones amorosas. Cómo me gustaría ser moderna una vez más. O al menos detener el anacronismo en el cual se ha convertido mi vida. Enrique Flores era DEMASIADO BUENO en apariencia, por eso fue traidor a la patria y al amor. ¿Qué es lo sublime? ¿Lo sublime queda sobre el nacionalismo?

Y luego Kant, referencias a Kant y lo sublime. Porque en el momento en el cual se comprende que la vida es finita, todo cobra un sentido y la vida se valida, se vuelve maravillosa, plena, amplia, everything would be worth livin' it! Porque un buen día te mueres y qué pasó después?

I like to take things for granted. Es una mala costumbre, lo sé. Y a pesar de que debería de estar volcada en proyectos y tareas, no puedo bloquearlo. Fin de año siempre causa reestructuraciones. Odio Navidad, odio ese sentimiento de felicidad material y de desintegración familiar. En verdad detesto Navidad.
Es bonito pensar en los procesos de censura que uno mismo se aplica al bloguear. Me gustaría escribir más al respecto, pero no me puedo obviar como señorita censora en el mismo momento de la creación. La verdad es que estoy exhausta. La escuela, el llanto repentino, la política, la apolítica, los espacios vacíos que dejan las letras que nos expresan más que otra cosa (referencias cabalísticas de algo que nunca terminé por comprender bien). Una ambivalencia me sostiene últimamente. Mientras que ciertas situaciones me desgarran, otras me otorgan un poder inesperado, que creía perdido desde comienzos de año. La vida tiene un valor en sí misma porque no estoy dispuesta a conocer la pérdida. Not anymore. Y cada acción, cada decisión, cada recuerdo se encargarán de habilitar una nueva perspectiva, una nueva mirada de temas ya sabidos, creo firmemente en el poder de la hermenéutica, así como en la intertextualidad, ¡Larga vida a Gerard Genette!
Reitero, suelo tomar todo por sentado. Pero la vida es tan inestable como yo en hormonas naturales. Y luego me vuelvo a preguntar si realmente sé qué quiero, con una mueca de risa nerviosa, decepción e ironía. ¿Quién chingados se cree mi otro yo?
La resistencia. La vida sí tiene sentido en sí misma, las cosas tienen una construcción doble que termina por desdoblarse y redireccionar la multiplicidad de futuros. Una casa de espejos. Antes era una casa de cartas... forget about your house of cards...

Half of the time we go, but we don't know where, we don't know where... Al buscarla en el iPod juré que era de Belle and Sebastian. Y me acordé que cuando F estuvo en el hospital, su suero se llamaba Sebastian, te acuerdas F?
Es de Simon and Garfunkel. Medio los odio por raros y melosones. Me costó reconocer que es una excelente canción, que descontextualizo para que me provoque ese no sé qué...
Somos finitos ante posibilidades infinitas, but we don't know where, we don't know where... Importa eso? Importa el rumbo? Importa lo importante? O deja de importar? Qué es la importancia in this day and age?
Y cuando me doy cuenta, no puedo parar de llorar.
De anacronismos y miradas ambiguas.
Yo pensé que sí sabía a dónde iba...

Pasional

En el romanticismo los jacos reventaban de amor

"Hasta la victoria siempre" o cómo triunfó la comercialización revolucionaria

El imaginario cultural latinoamericano contemporáneo carece de héroes. La necesidad de revivir personajes históricos polémicos, aguerridos y famosos es imperante. El olvido no es opción para estos personajes. El ejemplo más contundente de estas afirmaciones es Ernesto Guevara, sin embargo, para efectos míticos, es mejor conocido a secas como el “Che”.




Desconocerlo en estos tiempos modernos es crimen, todos alguna vez hemos visto una imagen del revolucionario argentino. La famosa fotografía de Alberto Korda es la predilecta en el ámbito de la comercialización: observamos un Che serio, con la mirada clavada en el horizonte, vislumbrando el futuro, seguro de sus acciones y de sus convicciones, con un halo que lo permea y lo santifica inmediatamente. Una gran cantidad de productos con la imagen del Che explicitan que todos deseamos que esa imagen nos recuerde, con su mirada silenciosa, hacia dónde hay que ir.

Es decir, mientras viertes tu café matutino en la taza, piensa en la importancia de comenzar como un rebelde tu día. Su foto monocromática en la camiseta te ayudará a identificarte con tus iguales, a tus amigos y a tus enemigos, aunque desconozcas su interpretación sobre el hito. Cuelga su afiche sobre la cabecera, San Che te recuerda todos los días lo subversivo y polémico que crees ser, la falta de conciencia social se redime en el póster. Consigue la edición limitada de los tennis Converse del Che, para que te acompañe a cada paso. La lista de artículos es interminable y cada uno de ellos abarca un hueco en la vida del consumidor.

Los jóvenes de todas las generaciones posteriores a la década de los 60s han tomado como símbolo propio la imagen del argentino. Justifican su rebeldía injustificable bajo este símbolo de eterna juventud, de revolución, de lucha. La lucha que ejerzan estos adolescentes es lo de menos, lo importante aquí es que se lucha. ¿Por qué se lucha? Es simplemente irrelevante.
La construcción mediática lo decora como un personaje fresco, que responde a las necesidades de las generaciones en turno, lo vuelve natural. Los jóvenes consumidores lo sienten adecuado e indispensable para esas etapas de su vida. Hay que aspirar a ser el más conocido, pero no por algo frívolo, sino por una convicción ideológica. Hay que admirar a alguien que se aleje del imaginario hollywoodense, adquirir una postura política, renunciar al mainstream y configurar la contracultura. Irónicamente, una contracultura que se encuentra en el centro del mainstream. La única manera de acercarse a este santo es a través de la reproducción de su imagen. El santo de bolsillo, todo el día, todos los días. ¿Es esto una forma de control?


El bienestar que recibe la gran parte de los adolescentes que utilizan camisetas del Che es inconmensurable. Comienzan su “revolución” en un estampado, identificándose con el más rebelde de los rebeldes, según nos ha dictado la televisión, los afiches, las superproducciones cinematográficas, los souvenirs de la Bodeguita del Medio. El Che les ofrece la posibilidad de derramarse en su molde, sin saber qué es exactamente lo que están derramando, pero muy dentro de ellos sienten satisfecha necesidad de conciencia social, de expresión política, aunque no sepan lo que esto significa.

Y sus padres reprocharán su manera de vestir y lo pseudopolémico de la camiseta. Se deslindarán de los ideales muertos de la revolución porque para esa generación han dejado de ser funcionales. Aquel sector de esa generación que aún adquiere productos relacionados con el Che lo hace como mero souvenir de sus recuerdos, una pieza de memorabilia nostálgica, una boina “Made in China” que recordará la muerte de sus ideales y de su resistencia. La memoria y la necesidad de identidad vencieron al ideal anticapitalista, para sumergirse en sus garras y portar esa estrella roja en sus vacaciones playeras con ahínco y orgullo, por tan sólo 15 dólares.

Todos desean formar parte de un triunfo que desconocen. No pueden ser parte de la victoria porque resulta anacrónico, y a esto viene aunado el desconocimiento total de los hechos, recubierto por la información que ofrece el manejo mediático. Se desvirtúa y se reinterpreta en maneras maleables y arbitrarias. Todos queremos tener una parte del héroe, ¿por qué no comprarla?




La imagen del Che se ha vuelto un mero marco para que se inserte el contenido que se desee según las necesidades del consumidor. Su representación lleva a cabo una revolución ficticia inserta en la compra-venta de ideales plásticos [literalmente]. Mientras se cree en el poder de la revolución, los que comercian con su imagen continúan con su enriquecimiento.

El magnetismo de la imagen del Che no se reduce exclusivamente a Hispanoamérica. Lo que para los latinoamericanos es una posibilidad de convertirse en héroes, la visión idólatra por parte de Europa responde al exotismo, desfachatez y locuras del personaje, lo cual lo hace digno de culto mediático y mercantilista.

El encanto de los santos reside en que un día no fueron más que simples mortales. Todos podemos aspirar a ser como ellos. Para imitar a éste, no se necesita más que una boina con estrella, una fotografía artística donde estemos de perfil, el mítico bigote y esa desaliñada cabellera. Voilà, un héroe instantáneo que responde a las necesidades de todos, tanto como para identificarse, así como para recordar viejos tiempos. Para un discurso político radical, como para uno moderado. Para la sátira de la misma industria cultural (recordemos una imagen del Che Guevara con ojeras de Mickey Mouse), como para burlarse de su papel político en maneras artísticas (nueve imágenes del Che con colores invertidos, a la Andy Warhol). Unitalla, el Che para todos los gustos y tamaños. Con estas políticas de distribución, “Hasta la victoria siempre” es un éxito asegurado.

Crisis

¿De qué me sirve tener
una tan llorona esposa,
que no piensa en otra cosa
que en suspirar y leer?
               Fernando Calderón, A ninguna de las tres


-Ya fue, don Juan no me querrá jamás, jajajaja-

Romanticismo

Et, tout à coup, on à retourné à l'emotion primitif... Ah, ouais? Ne me racontes pas!

De etimologías

NÍNFULA

Ninfa + pústula = ETS segura!

MACACOFONÍA

Un coro de macacos mal afinados


Eso sucede mientras tratan de explicarme las perífrasis verbales. No fue más que un jueves por la mañana.

Currently listening: M83

Such is Life // 3

Ayer:
Hoy se retorcieron mis entrañas al pensar que no temrinaré mis trabajos. 6 am leyendo artículos de la Señora Revueltas, ¡qué desfachatez! Vi Up y me gustó. F is so freakin' wonderful. Pérdida de tiempo nocturna, ya pronto llegaré a la Castalia...

_ _ _
3

Era una sensación bien culera, me oprimía la vesícula y no podía respirar muy bien, sentía una rabia fluir por todo mi ser, incontrolable, todo por un simple detalle, que [sic] idiotez, en verdad trato y trato de tranquilizarme, me estoy amargando. Me gustaría decir que no es nada, son simples discos, son sólo cartas, palabras escritas, letras agrupadas buscándole un sentido inexistente a la vida. Realmente no es nada. Igual me sigue doliendo. Ya no me interesa encontrarle explicación a esta molestia, pasará, así como lo hace mi existencia, mi cuerpo se desgasta día a día, lleno mi memoria de información inútil que queda almacenada en algún lado de mi cerebro mientras duermo. Al siguiente día despierto y ya no está. Quizá y si duermo y almaceno este sentimiento, ya no esté cuando despierte en unas pocas horas. Uzue, quiero aprender a fingir demencia e ignorarte, escupirte, atropellarte. Pero aquí estás, me has convertido en un imbécil más que se conmueve al escuchar tu canción favorita en el supermercado, de esos ineptos que huelen su ropa, para comprobar que aún hay vestigios del perfume de su amada, de esos imbéciles que gastan su quincena en un arreglo de orquídeas exóticas africanas, para que al llegar a tu casa y tomarte de la mano perciba que tú no estás conmigo. No lo estás, no lo niegues, ya no lo estás. Y me sigo cuestionando si algún día lo estuviste. Silverio se levanta de su cama, el tiempo lo llena de un ocio putrefacto que le crea visiones desagradables, el ocio y sus pastillas. Después de ir de marcha por consultorios psiquiátricos, terapeutas, psicólogos, neurólogos, demás variantes de este rubro, descubrió que su única salida era la automedicación. Xanax, Tegretol, Prozac, píldoras clandestinas compradas en sitios clandestinos. Su amante actual: Valium. Una depresión maniatada a sus dosis alternadas, media en la mañana, dos a la hora de la comida y una para la noche. Y si la ansiedad ataca, aumente la dosis en 1 pastilla más para calmar el desasosiego. Acostarse en la cama era como sumergirse en una alberca llena de gelatina fluorescente, visiones antropomorfas lo quemaban vivo, el sudor llagaba su entendimiento, el dormir terminaba por consumirlo.
Silverio caminó a su cocina, era las 11:12, se sirvió un vaso de agua, tomó la mitad de su pastilla correspondiente, se estiró hasta sentir que sus vértebras tronaban, señorita Uzue Vedia, ¿me quiere y me desea tanto como yo a usted? ¿Cuál es su restaurante favorito? ¿Y la mejor manera de hacer el amor? ¿Prefiere las convencionales rosas o crisantemos amarillos? ¿su lugar favorito de todo el apestoso universo? ¿Preferiría usted acompañarme a mi hogar o yo tengo que seguir yendo al suyo? ¿Algún día me va a preguntar cómo me siento? Sólo una última pregunta por favor, yo sé que usted es una mujer ocupada, o como dirían los anuncios publicitarios, contemporánea, pero le ruego que me permita resaltar una cuestión más ¿qué tan cercano y constante se encuentra él de su corazón señorita Uzue? ¿Me va a contestar o seguiremos pretendiendo que aquí no pasó nada? Silverio detuvo sus pensamientos mientras contempló como lentamente el vaso de cristal se rompía en incontables pedacitos, fue una escena lenta, o al menos así la quiso asimilar. Me estoy amargando, no hay duda alguna.

2

Hoy hubo riot en mi escuela, tuve miedo, fui con Lapi a pseudotrabajar, pero realmente no avancé nada, comí pizza con F y jugamos. Aquí el segundo capítulo

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Todo comenzó en aquella primavera del ’93, la niña Irene cumplía 7 años. Sin haber pedido semejante tortura, sus padres osaron preocuparse por ella –acto excepcional tomando en cuenta esa situación familiar tan peculiar- y le hicieron “la fiesta de cumpleaños”. Y entre el payaso, que si el juego de las sillitas, la maquillista que te hacía un garabato para que te creyeras Blanca Nieves, Aurora o alguna de esas princesas de cuento, el pastel betunoso con colorante artificial, la mesa de regalos inoportunos e inútiles, Irene optó por abandonar la parafernalia consumista y se refugió en su recinto sagrado, la casita. Color palo de rosa, con ventanales lilas y alfeizares blancos para poner los pays de manzana recién horneados, una cocineta equipada con una serie de sartenes con mango rosa y un corazón en la punta, perfectos para cocinar esos huevos estrellados prefabricados que venían incluidos con el set de utensilios. En el centro de la pequeña casa estaba la mesa o desayunador, dependiendo de la hora, donde un florerito de barro traído de Oaxaca exhibía unas rosas con rocío de silicón, un detalle sublime para maravillar a los invitados con tan dulce aroma. Y si algún día las cosas se ponían feas, o le quería gritar a alguno de sus amigos imaginarios por haberla dejado plantada para tomar el té, contaba con el teléfono portátil de Fisher Price, que podía recrear un sinfín de frases, de las cuales la pequeña Irene sólo comprendía la mitad por su escaso conocimiento de inglés. Una vez dentro de aquél paraíso polimerizado, Irene soltó a llorar. Esa no era su celebración, ella era otro de los pequeños artefactos para causar pseudoalegría y redimir culpas de una mala paternidad. Si llama ahora podrá adquirir el paquete especial de cumpleaños Fisher Price número 4, festejada incluida. El dinero no lo compra todo. El dinero no le llega al precio de su felicidad. Ni sus escasos años transcurridos la van a cegar ante esta náusea tan trémula. Y aquella bola de pendejos que se divertían afuera de su refugio utilizándola como pretexto le causaban repulsión. Repulsión y urticaria. Irene cerró los ojos muy fuerte, pensando que mientras más duro apretara sus párpados, más rápido iban a despertar de esa pesadilla.

1

Siempre que llega final de semestre me convierto en una inútil, espero a que caiga la noche para poder escribir tres líneas de algo que terminaré por borrar. Procrastinación.
No estoy configurada para trabajar sin culpa y disfruto leer mis tiempos pasados. Hoy encontré mi novela, esa que escribí a los 18 y la cual me costó amistades y llantos irreverentes.
Acá el primer capítulo, postearé por entregas el resto. No modificaré el texto, sólo marcaré los sic cuando considere necesario.
Con una culpa extraña (que sabe a canela)

1

- Y la novela comienza cuando Silverio se da cuenta de la mierda de la vida y el inmenso vacío que provoca el percatarse de su mortalidad. Toma una soga y salta al vacío. Así, sin emoción, ni un puto testigo y un montón de recuerdos temiendo lo peor, con un miedo marrano sin siquiera haber cumplido el propósito de morir con estilo o una pendejada semejante a esa. ¿Morir a los 35 estrellándose contra un muro de contención? Hubiera sido un milagro… - Marla relee lo escrito y no se muestra muy satisfecha con el destino que le planeó a Silverio. Sin pudor alguno arranca la hoja de su libreta y la pone aparte, sin desecharla ni atesorarla, sino evadiéndola, ignorándola, cual plaga de letras inmunes. Lleva más de tres semanas trabajando en esta historia y aún no logra concretar nada. Silverio Arellano es su personaje, la única constante de este proceso masoquista llamado escribir. -Me gustaría que tuviera más estilo pero que no resaltara tanto, que fuera mundano y a la vez controversial, que caminara erguido y presumiera su elegante porte, pero que no cayera en lo esnobista y arrogante. Me gustaría retratarlo dentro de este reflejo, pero a la vez disfrazarlo tanto que ese secreto quedara completamente rezagado en mis entrañas. No sé qué quiero ni qué escribo, todo queda tan lejos de mi alcance y a la vez está dentro de mí-. La poca iluminación del estudio le creaba una hinchazón en los párpados por el esfuerzo al cual los sometía al continuar escribiendo. Además de aquella lámpara lambiscona, reposaban sobre el escritorio un montón de discos, una tapa mordida de pluma, una taza de café que portaba la leyenda “Welcome to the Safari” con un simpático y lelo changuito selvático, un cenicero ajeno, el teléfono y una montaña de hojas desterradas. Y la novela volvía a comenzar –Silverio buscó desesperadamente sus llaves, mientras que el recuerdo de Yolanda le palpitaba con ganas locas, una palabra más de esa impostora narcotraficante y se largaba de Montevideo para no volver jamás… - ¿Narcotraficante? Con peluca falsa incluida, ¿Por qué tenía que estarse dando explicaciones para sí misma? Es mi decisión, es mi personaje y es mi historia, no hay nada que me impida convertirla en narcotraficante, estrella de rock o mesera de un dinner estadounidense. Pero que clase de pendejadas digo. No es coherente. No es saludable. No es aceptable. No hay valor más apreciable que la aprobación ajena. Y definitivamente esto no me la va a dar. Marla se levantó y bajó las escaleras, trece peldaños de madera, clack, clack, clack, el sonido se amplifica cuando sólo hay un receptor de vibraciones, clack, clack, clack. Por fin llega a la cocina y se detiene un momento frente al refrigerador, una fotografía la recibe jocosamente. Las sonrisas de su familia le causan náusea. Si nunca hubieran tomado esa fotografía, si no la hubieran dejado sola en casa sin avisar, si Silverio fuera más Silverio y menos Javier, si su puta migraña la dejara en paz, si pudiera gritar lo más fuerte y con todo el aire que contienen sus pulmones, si tan sólo fuera… Pero no, Marla no lo es y le falta valor, mucho valor y cojones. Abre el refrigerador con un aire de derrota, saca el cartón de leche y se sirve un vaso. Contempla la leche como si fuera la panacea, su panacea. Es tan blanca y neutra, silenciosa y estable. La situación aparenta estar controlada, ni un hongo ni distinta coloración. Y de un día para otro, se pudre, ella misma se delata con su hedor. Yo soy como la leche, me estoy pudriendo, apesto. Nadie se ha dado cuenta.

Griegos

Vida, eres un asco. Te amo vida asquerosa.

Ambigüité

Querida Tania, hace mucho no blogueas.
Y la conciencia no me deja en paz.
Muchos trabajos y aún no se cumple una semana de que volví a clases. No extraño las vacaciones, ni la escuela. Floto.
Hay momentos en los cuales tienes blackouts, emocionales y llenos de penumbras. Vergonzosos, llenos de alcohol y suposiciones fatales. Además de ese sentimiento bastante incrustado, me regocijo viendo la evidencia en Facebook. Pero bah, who am I to blame myself for a crime I didn't commit?
Closures. And beginnings.
Todo es circula-ah-ar!
Detesto este post y lo mejor que me sucedió en esta última hora es lo siguiente:


tan. dice:
deberíamos de ir a francia a comprarlo!
tan. dice:
Jajajajaj
H: el cielo se vacía en mi retina dice:
órale
H: el cielo se vacía en mi retina dice:
haz tu maleta!
tan. dice:
Tú también
H: el cielo se vacía en mi retina dice:
obvio
tan. dice:
te recojo en dos horas
H: el cielo se vacía en mi retina dice:
vale
tan. dice:
alista ya los papeles
H: el cielo se vacía en mi retina dice:
acá te espero
H: el cielo se vacía en mi retina dice:

tan. dice:
ok, me desconecto, te veo en paris


Currently listening: Fuck off is not the only thing- CSS para el podcast núm. 4 de LesInrocks.

Exámenes finales en enero

Vértigo es miedo a caer. Es muerte, trascendencia o intrascendencia, la delgada línea donde se tienta una existencia perceptible o una permanencia imperecedera. Vértigo es ascender al conocimiento cayendo. Por amor, por supuesto.

Yo denuncio.

El día de hoy debería de encontrarme sumamente estresada por el comienzo del final (sí, sí, literal) de fin de semestre. Sin embargo, algunos sucesos del día de hoy me han dejado ultrajada.
Siempre supe que cursar segundo semestre con Eugenia Revueltas sería la materia del colchón, ésa donde no hay que opinar ni prestar atención, sólo sacar la caja de crayolas, el ipod, una revista y disfrutar. Sin embargo siempre algún comentario a lo largo de la clase termina por llamar mi atención y ofenderme/ emputarme/ reirme cínicamente: que si hay compañeritos bilingües en el salón, por favor alcen la mano sin vergüenza para que cuando yo levante la mía diga que no hay nadie y continúe con su monólogo, que si las niñas de escuela de monjas tienen la mente cerrada, que si entrar a la facultad de Filosofía y Letras es como un penal comparado con el negocio de la Ibero (porque es comprensible que las fachas de mis compañeritos asusten a la gente), entre otros comentarios desatinados y terriblemente racistas. Es inevitable no enojarme mientras recuerdo todo eso.
A pesar de ello, madame Revueltas me cae bien. La hija de Silvestre, y no de José como erróneamente pensábamos muchos, escupe conocimiento por donde puede, es culta y agradable, sin sentido cronológico pero bah, es Historia de la Cultura, su cátedra es aceptable.
Hoy la sra. Revueltas se sintió mal por la mañana y no llegó a clase. A cambio, su adjunta Chio a.k.a. la orejas-de-cocker-spaniel nos dio la clase. Oh sorpresa. Oh sorpresa desagradable. Cual achichincle, ella es quien califica todos nuestros trabajos, por lo cual le pareció pertinente leer los mejores trabajos para contrastarlos con otros que no son dignos de un estudiante de Hispánicas. Let the show begin. Sin prejuicio, me senté a escucharla, el texto que escogió se titulaba Del arte Pop al arte popular. No conozco a la mina que lo redactó, sin embargo me la imaginaba comprando cd's de Bowie y jugando a ser toda una Fluo Kid letrada, irreverente pero con buenas bases. Repito, el texto empezó bien, una descripción sobre la Alameda y el cómo la mujercita llegaba hasta el Franz Mayer.
Dos palabras reinaron en la descripción del museo: ESNOBISMO INTELECTUAL. Y para la autora, a eso se reduce toooooooodoooooo lo que es posible encontrar ahí dentro. Y seguía "el arte no es para todos...", una postura ESTÚPIDA, sin argumentos coherentes, ofensiva y demás mierdas.
Después de que todos quedáramos más que al tanto que para la señorita X el arte decorativo es frívolo, excluyente y elitista, siguió con su descripción sobre el Zócalo y el museo nómada, contra el cual también despotricó con rabia, atribuyéndole que Bob Dylan no pudiera tocar en la Plaza de la Constitución por semejante armastote. [YO NO APOYO EL MUSEO NÓMADA, PERO EL ARGUMENTO DE MI COMPAÑERITA ES UNA PENDEJADA]
Sin coherencia alguna, la autora cambió de tema radicalmente, lamentándose que en nuestro putrefacto país tercermundista (parafraseo) todo sea dinero y, de nuevo, arte convertido en esnobismo intelectual, una nación que deja a su pueblo en la ignorancia sin poder apreciar el folklor capitalino, pues caminar entre merolicos y puestos con olor a garnacha es bien instructivo.
Encima de todo, la estructura del trabajo era mala: sin congruencia, sin hilo conductor ni buena puntuación.
Cuando la adjunta terminó de leerlo, un sentimiento nefastísimo se apoderó de mi piel: IMPOTENCIA. Alabó y reconoció el valor de mi compañerita por tener carácter para denunciar el cómo son las cosas.
¿Qué debería de causar más revuelo? ¿Con quién enojarme, a quién reclamarle? ¿Cuál es peor, la adjunta, la mocosa o yo? ¿Bajo qué parámetros se califica un trabajo en mi Facultad?
Yo denuncio. Yo exijo una explicación del por qué ese trabajo fue considerado uno de los mejores, cuando lo único que hace es quejarse sin proponer, meterle ideas a la gente, atemorizarlos con el arte.
¿Desde cuando el arte atemoriza, discrimina y juega un papel de clase social en vez de mera expresión? ¿Cómo carajos la adjunta puede aprobar esa aberración? ¿Quiénes son mis compañeritos de banca? ¿Estaré acaso conviviendo diariamente con gente cerrada, que prefiere el olor a garnacha que la exposición de textiles de Marimekko?
Nena, te preguntabas por qué el país está así de jodido, ¿no? Te regalo la respuesta (y por favor no me consideres esnob intelectual): por gente como tú.

The ABC World

One time, in my highschool classroom, they were making fun of me, just because of my career...
And in the blackboard you could see something like this

Tania Puente
Letras hispánicas

A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z


Today in my linguistics lesson, I discovered they weren't that far away with their concept about my classes.

Education Française